- La anticipación terrorífica en forma de señales y presagios
- La materialización de esos presagios en una violación de entorno rural.
Ya ocurría algunas décadas antes en "Evil Dead" de Sam Raimi, en la que "el bosque" viola a uno de los personajes femeninos, inoculándole su venenoso mal, el cual la irá corrompiendo y transformando invariablemente en un demonio. Pero a diferencia de la música y los adornos sobrenaturales o románticos (en el sentido más gótico del término) de esta, en la cinta británica se muestra en toda su crudeza, desprovista de todo lo anterior, lo que la hace incluso más terrible por lo realista.
Pasado el terror inicial que sufrimos en la piel de la desamparada muchacha, nos aboca al placer reconfortante de la venganza sin límites, aquella en la que lo sufrido a manos del psicópata justifica todos los excesos de la (que antes era la) víctima. Es la forma del Horror de la carne y la laceración, la mutilación agónica sin límite (sin la muerte del cuerpo que lo sublime y le ponga fín).
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