Las profesiones. ¿Por Qué seguimos jugando al terror en base a un juego basado en unas historias que se escribieron en 1930, en un formato muy alejado del cinematográfico, y cuyos protagonistas eran habitualmente eruditos de tipo bibliotecario o anticuario? ¿De verdad te identificas con alguno de esos arquetipos? Yo no mucho. Creo que lo hacemos por algún tipo de continuismo inconsciente, porque la Llamada fue el primer juego de rol de Terror y es muy difícil escapar de lo bien hecho que estaba (para la época).
Incluso en muchos PbtAs se siguen manteniendo las profesiones habituales. Me refiero a las que parece que homenajean más al jdr LLdC en sí, que a las propias historias de Lovecraft, léase Mythos World, tremulus (con minúscula original), Cthulhu Hack, o Cthulhu World. A diferencia de otros como Lovecraftesque que se cierran más alrededor de la experiencia de un relato de Lovecraft. Y es que creo que el rol genera sus propios géneros en muchas más ocasiones de las que se suelen entender, pero eso daría para otra entrada larga y probablemente muy imprecisa.
Me ha costado un esfuerzo mental continuo -durante el tiempo que trabajo en mis juegos de terror- el desembarazarme del lastre arrastrado por mi base de experiencia: el peso de Cthulhu es enorme.
En las historias de HPL los protagonistas eran bibliotecarios, profesores de universidad, eruditos en general… Para mi eso denota sobre todo el ámbito en el que el autor de Providence se movía, o del que creía o aspiraba a, formar parte. Sea cual fuese el motivo de poner a estos como protagonistas de sus historias (quizá una actualización del horror gótico al Horror cósmico, pero en el fondo manteniendo ciertas estructuras; el sabio de la torre pasa a ser otro tipo de erudito), en general en la mayoría de filmes de terror actuales los protagonistas son gente corriente: un vendedor de telefonía móvil, un adolescente sin dinero, un ladrón de poca monta, un padre apurado, algún policía... Y no sólo ahora, sino en todas las épocas, quitando los homenajes al terror de la Hammer del siglo pasado u otros casos poco habituales.